¿Cómo asegurar la confiabilidad eléctrica en Data Centers desde el diseño hasta la operación?

20.01.26 06:46 PM - Por kinenergy.internacional

En el corazón de cualquier infraestructura digital existe un elemento que no puede fallar: la continuidad eléctrica. Un solo corte, incluso de apenas unos segundos, puede detener transacciones bancarias, interrumpir servicios de streaming, desconectar redes sociales, congelar procesos de inteligencia artificial y frenar la operación diaria de miles de empresas. Y en el centro de toda esa operación están los Data Centers.


Para comprender esta complejidad con la profundidad que merece, hablamos con Alfredo Carpio, Supervisor Eléctrico en KINENERGY, especialista en sistemas eléctricos críticos y procesos de commissioning.

Alfredo, en los proyectos de Data Centers donde has participado, tanto en etapa de diseño, la ejecución del commissioning y posteriormente en la operación, ¿cuáles son los retos más relevantes que has observado en el ámbito eléctrico?

En la parte eléctrica, el primer reto es mantenerse plenamente actualizado. La tecnología avanza rápido y los data centers exigen conocimiento puntual de nuevas marcas, equipos, dispositivos y arquitecturas. Para ofrecer un servicio confiable, no basta con dominar lo tradicional: hay que comprender qué tecnologías están entrando al mercado y cómo impactan el desempeño de un sitio crítico.


El segundo gran reto es la flexibilidad técnica. Cada proyecto presenta configuraciones distintas, y debemos ser capaces de adaptar nuestro entendimiento del sistema a lo que realmente requiere el data center.


Eso implica revisar, desde el inicio, los niveles de redundancia (N+1, 2N, etc.), el Tier objetivo, la disponibilidad esperada y la manera en que deben integrarse los equipos para cumplir esas métricas. En la práctica, es un equilibrio constante entre lo que el cliente quiere, lo que técnicamente se puede y lo que realmente existe en sitio.


Y el tercer reto es la flexibilidad con el cliente, entendiendo qué espera del sistema y del servicio. Cada operador tiene necesidades diferentes, y nuestro rol consiste en ajustar la estrategia de commissioning y de servicio para que el proyecto funcione conforme a esos requisitos sin perder calidad.

Desde tu experiencia en distintos sectores ¿qué hace diferente o más complejo el diseño eléctrico de un Data Center en comparación con otros tipos de proyectos?

Existe una diferencia clara, y tiene que ver con la naturaleza del sistema. Un Data Center es, por definición, una instalación de misión crítica, y eso cambia por completo las exigencias del diseño. En otros sectores, un corte no planificado representa una molestia o una pérdida operativa limitada. En un Data Center, en cambio, una interrupción súbita implica un costo muchísimo mayor, porque afecta servidores, servicios digitales y operaciones que dependen de continuidad absoluta.


Esa diferencia hace que el diseño eléctrico sea más complejo. No solo se trata de anticipar un corte y contar con un respaldo; se trata de garantizar continuidad incluso durante el mantenimiento, y de prever fallas puntuales en componentes muy específicos sin que esas fallas afecten el servicio. En otras palabras, la arquitectura debe soportar escenarios que, en un edificio convencional, ni siquiera se contemplan.


Además, la experiencia en commissioning y handover refuerza esta idea: en un Data Center, la coordinación entre diseño, instalación y puesta en marcha tiene que ser mucho más rigurosa. 

En muchos proyectos vemos buenos diseñadores, buenos comisionadores, un buen Project Manager e incluso clientes experimentados, pero aun así algo falla. Desde tu experiencia, ¿dónde aparecen las oportunidades de coordinación y cómo has visto que KINENERGY apoya para resolverlas?

Las principales oportunidades de coordinación aparecen cuando no se entiende por completo la criticidad del proyecto. Muchos ingenieros eléctricos son muy buenos en su especialidad, conocen a detalle un tablero, un equipo o una protección. Pero no siempre conocen el proyecto en su totalidad ni el propósito final del sistema eléctrico dentro del data center.


Y esa visión es clave. No se trata solo de energizar equipos; se trata de comprender para qué se diseña o se comisiona cada elemento, qué función cumple dentro de un entorno crítico y qué impacto tendría una falla puntual sobre la operación completa del sitio.


Ahí es donde KINENERGY aporta mayor valor. Nuestro trabajo consiste en ayudar a todos los involucrados (diseño, construcción, operación y cliente) a entender el sistema como un ecosistema crítico, no como componentes aislados. Cuando todos comparten esa perspectiva, la coordinación mejora, los riesgos disminuyen y el proyecto avanza con mayor claridad y control.

¿Qué riesgos existen cuando un PDU o un componente que alimenta racks críticos no está correctamente comisionado y qué implica para la operación y para los sistemas de enfriamiento que dependen de esa energía? 

Cuando un PDU no se comisiona correctamente, el riesgo es inmediato y directo sobre la operación. Un PDU que no se verifica adecuadamente puede fallar bajo carga, alimentar de forma inestable ciertos racks o incluso quedarse corto en capacidad.

¿En qué momentos aparecen las principales fallas de coordinación, aun cuando participan equipos altamente calificados? y ¿dónde identificas las áreas de oportunidad más críticas durante el proceso? 

La principal área de oportunidad está en la planeación inicial. Con mucha frecuencia los equipos de proyecto (management, contratistas y diseñadores) trabajan con un escenario demasiado ideal: se asume que en tres meses el diseño estará listo, que se revisará sin contratiempos, que los submittals fluirán, que las pruebas FAT saldrán bien y que en poco tiempo se puede iniciar el commissioning y entregar sin retrasos, pero la realidad es distinta.


En los Data Centers que hemos visto, los problemas empiezan cuando algo no encaja en ese plan ideal. Por ejemplo, llegan equipos desde fábrica con errores, incompletos o fuera de especificación; en otros casos, los fabricantes no traen toda la disponibilidad necesaria para las pruebas; o bien, los diseñadores pierden el control de ciertos requerimientos y dejan fuera elementos esenciales. Incluso hemos visto sistemas diseñados como “Tier III” que, por un solo elemento mal especificado, terminan operando como “Tier II”. En cuanto algo así ocurre, el proyecto entra en desorden porque no existe un plan claro para responder cuando las cosas no salen como estaba previsto.


Otro punto importante es la falta de flexibilidad técnica. Muchas veces los equipos se conocen solo en su configuración más básica, y no se exploran todas las capacidades disponibles. Por ejemplo, un UPS modular puede permitir ampliar redundancias, agregar módulos para llegar a un esquema 2N o configurar ramas paralelas más flexibles. Sin embargo, por costumbre o desconocimiento, algunos equipos se tratan como si fueran unidades rígidas, cuando realmente tienen más potencial.


Finalmente, hay un patrón recurrente: nos quedamos con lo de siempre. No se buscan alternativas, no se revisan otras configuraciones, no se exploran ajustes o capacidades adicionales del equipo. Esa falta de profundidad en la coordinación termina afectando el proyecto más adelante, especialmente en instalaciones críticas donde un detalle mal dimensionado se convierte en un problema operativo real.

Normativas cruzadas en Data Centers

En proyectos de infraestructura crítica donde convergen Data Centers institucionales, desarrolladores e hyperscale, es común encontrar equipos diseñados bajo normativas americanas y otros bajo estándares europeos. 

¿Cómo influye esta dualidad normativa en la compatibilidad eléctrica, la interoperabilidad de los sistemas y la eficiencia de la cadena de suministro? y ¿qué desafíos concretos aparecen cuando se incorporan tensiones no estándar como 380/200 V en un entorno mexicano predominantemente regido por configuraciones norteamericanas? 

Lo que más he identificado en proyectos con equipos normalizados bajo normas americanas versus europeas es la flexibilidad operativa. En México, trabajar con equipos alineados al estándar norteamericano suele ser mucho más cómodo y ágil: los tiempos de entrega son menores, las refacciones son más accesibles y la disponibilidad de componentes es inmediata. En contraste, cuando todo un proyecto viene normalizado bajo estándares europeos donde toda la solución es equipos con normativas IEC, los tiempos se alargan considerablemente y no solo tarda más la llegada de equipos, sino también es más lento obtener refacciones o reemplazos específicos.


En términos técnicos, es importante aclarar que ambas normativas cumplen. Tanto los estándares europeos como los americanos ofrecen seguridad, calidad y confiabilidad. La diferencia no está en la calidad, sino en la compatibilidad y la logística dentro del contexto mexicano.


El reto mayor surge cuando trabajamos con niveles de tensión no comunes en el país. Aquí estamos estandarizados a tensiones como 480/277 V o 220/127 V en baja tensión. Cuando llegan equipos para operar a 380/200 V o configuraciones menos comunes, sí se puede trabajar con ellas, pero implica tiempos de entrega más largos y mayor complejidad para conseguir transformadores o equipos auxiliares compatibles.


La adaptación es posible, pero no es igual de sencilla. Requiere planear transformadores específicos, validar compatibilidades y prever plazos de entrega que normalmente son más extensos. Este tipo de desviaciones en tensiones suelen venir dictadas por características propias de los servidores o de la arquitectura del Data Center.

¿Cuáles son los errores más recurrentes en el diseño y en la puesta en marcha de los sistemas eléctricos en data centers?

1. Errores en tierra física y tierra aislada.

  • Conexión incorrecta entre tierra física y tierra aislada.
  • Trayectos mal ejecutados o desconocimiento de cómo debe mantenerse aislada.


2. Protecciones mal dimensionadas o mal ajustadas.

  • Configuraciones que no corresponden con las cargas reales.
  • Disparos innecesarios durante maniobras o pruebas.
  • Retrasos porque requieren reconfiguración y técnico especializado.


3. Redundancias incompletas

  • El sistema eléctrico tiene redundancia perfecta pero el sistema de control depende de un solo UPS pequeño.
  • Cuando ese UPS falla, se pierde:
    • Lógica de protecciones.
    • Sincronía de generadores.
    • Capacidad de cerrar interruptores.


4. CRAC/CRAH mal dimensionados (problemas de enfriamiento).

  • Se tratan como si fueran equipos tipo mini-split.
  • No se hace análisis de pasillo frío - pasillo caliente.
  • No hay revisión del diseño hidráulico ni simulaciones térmicas.


5. Calidad de energía y Código de Red ignorados.

  • No se realizan mediciones de calidad de energía tras la puesta en marcha.
  • Factores de potencia muy bajos + distorsión armónica alta.
  • No se dimensionan bancos de capacitores.
  • Hay un impacto en las desviaciones de voltaje, menor confiabilidad y carga excesiva sobre la red (particularmente crítico en zonas saturadas como Querétaro).


6. No dimensionar crecimiento real.

  • PDUs instalados con capacidad insuficiente que a los seis meses operan al 80–90 % y deben remplazarse, lo que implica:
    • Nuevas pruebas.
    • Ventanas freeze.
    • Aprobación de cambios.
    • Riesgo operativo (funcionamiento temporal con rutas vulnerables).

Y en redundancia real se deben cambiar ambos equipos, no uno.


7. Fallas en los equipos de prueba.

  • Los bancos de resistencias fallan durante pruebas de carga.
  • Megger o high-pot no pueden ejecutarse por ajustes pendientes.
  • UPS que fallan a mitad de una prueba de descarga de baterías.
  • Retrasos no contemplados en la planeación.


8. Falta de anticipación y mala gestión de riesgo.

  • Planeaciones optimistas sin escenarios de contingencia.
  • No existe “ruta crítica” real.
  • Ninguna previsión para fallas esperables (baterías, protecciones, alivios, refacciones).
  • Hay tiempos que se duplican y costos que se disparan.


Un Data Center no falla por un solo gran error, sino por una acumulación de detalles mal ejecutados y casi todos son evitables, pero requieren profundidad técnica desde el diseño y rigor absoluto durante el commissioning. 

¿Qué diferencia hace incorporar a los consultores y al equipo de commissioning desde la etapa de diseño, en comparación con integrarlos únicamente al final para la puesta en marcha?

La diferencia es enorme. Integrar al equipo de commissioning desde la etapa de diseño siempre genera un proyecto más sólido. Cuando se participa desde el inicio, se añaden más ojos técnicos, lo que ayuda a identificar errores tempranos, evitar interpretaciones ambiguas y proponer mejoras que vuelven el proyecto más eficiente y rentable.


En KINENERGY, nuestra experiencia permite aportar criterios adicionales que enriquecen la solución original y reducen los riesgos durante la construcción y la operación.


Además, cuando estamos desde diseño, recorremos todo el camino del proyecto: entendemos la lógica completa del sistema, el propósito de cada equipo y el funcionamiento esperado de cada secuencia eléctrica. Esto hace que la planeación de pruebas sea mucho más ágil, porque ya conocemos la intención del diseño y podemos estructurar un programa de commissioning más preciso, escalonado y eficiente.


Por otro parte, cuando se llega únicamente a poner en marcha, es mucho más complejo ya que en muchos casos encontramos descoordinación entre las partes, el diseñador ya no está involucrado, surgen dudas que nadie responde y aparecen vacíos de información que frenan las pruebas. Cuando ocurre una falla o una inconsistencia, hay que esperar a que el diseñador regrese para aclarar la intención original, lo que genera tiempos muertos y retrasa la entrega.


Además, cuando solo llegamos al final, encontramos problemas que pudieron corregirse en plano y que en sitio son mucho más costosos como las interacciones de equipos mal previstas, secuencias incompletas, redundancias mal planteadas y protecciones que no responden como deberían. Resolverlo en campo implica ajustes, reconfiguraciones y, muchas veces, modificaciones que afectan el cronograma.


Por eso, incorporar consultores especializados desde el diseño no solo mejora el proyecto:lo hace más seguro, más claro y eficiente. Los consultores aportan una visión externa que complementa a quienes diseñan y construyen. Y cuando esa visión acompaña al proyecto desde el inicio hasta la puesta en marcha, el resultado final es mucho más robusto. Es más fácil coordinar, tomar decisiones y garantizar que la operación futura sea estable.

¿Qué impacto tiene la participación temprana del equipo de commissioning en la precisión de las fechas de arranque y en el control de tiempos del proyecto?

Cuando el equipo de commissioning se integra desde el diseño, el control de tiempos mejora de manera notable. Podemos planificar todas las pruebas con anticipación, identificar la secuencia adecuada y preparar la ruta completa de ejecución. Sabemos cuándo se submittaron los transformadores, cuándo recibirán conexión, cuándo llegarán los tableros principales y en qué momento estarán listas las protecciones o los interruptores.


Eso nos permite probar el tablero principal en cuanto queda disponible, ajustar interruptores antes de integrar UPS, validar equipos conforme se van liberando en obra.


Este enfoque escalonado evita acumulaciones y retrabajos, y permite avanzar con orden. Gracias a eso, las fechas de arranque se vuelven mucho más precisas; no estamos reaccionando a los problemas, sino adelantándonos a ellos. Además, llegar a la puesta en marcha con equipos ya verificados reduce riesgos, elimina tiempos muertos y vuelve el proyecto más predecible.

¿Qué diferencias hay frente a los casos donde el llamado ocurre al final y se espera realizar todas las pruebas en cuestión de semanas?

En los proyectos donde la integración del commissioning sucede al final y se pretende realizar todas las pruebas en pocas semanas, la situación es completamente distinta. Lo primero que aparece es la descoordinación, por ejemplo; cuando se intenta validar un UPS y se descubre que el tablero principal que lo alimenta no fue probado previamente y si ese tablero tiene fallas o requiere ajustes, toda la cadena de pruebas se detiene ya que hay que repararlo, esperar al técnico, reenergizar y reprogramar.


Esa condición genera un efecto domino: no se prueba el UPS porque el tablero previo no está listo, no se ajustan protecciones porque no hay cargas verificadas, no se ejecutan pruebas integrales porque faltan elementos base, no se avanza hacia sistemas mayores porque las etapas previas no se completaron.


A esto se suman fallas típicas de preparación insuficiente: bancos de resistencias que no operan, protecciones mal ajustadas, tableros con detalles pendientes y equipos que nunca fueron revisados durante la construcción. Todo ello convierte un periodo corto de pruebas en un proceso caótico y lleno de interrupciones.

Durante la construcción pueden adelantarse varias pruebas eléctricas para evitar saturar la etapa final. ¿Cómo funciona este proceso escalonado y por qué resulta más eficiente o incluso más económico que esperar al cierre del proyecto para iniciar el commissioning?

Cuando el commissioning acompaña al proyecto durante la construcción, las pruebas no se concentran al final: se van ejecutando conforme los equipos se van liberando. Esto permite avanzar de manera ordenada y reducir significativamente los tiempos muertos.


Por ejemplo, en cuanto llega el tablero principal, puede probarse de inmediato y se verifican interruptores, se ajustan protecciones y se deja completamente listo y energizado. Dos semanas después, cuando llega el UPS, ya existe la certeza de que todo lo que está funciona correctamente y el UPS entra a prueba en condiciones seguras y sin retrasos.


El mismo enfoque aplica con los generadores. Si el generador está disponible antes que otros sistemas, se prueba de manera independiente, se ajusta y se deja listo. De este modo, cuando los equipos auxiliares empiezan a llegar, ya se tiene una parte importante del sistema validada y se puede avanzar sin detenerse.


Cuando todo esto no se hace a tiempo y se intenta probar el sistema completo en un periodo comprimido, el resultado suele ser lo contrario. Si, por ejemplo, un generador falla durante una prueba tardía, todo lo que está aguas abajo queda bloqueado: no se puede avanzar con UPS, no se puede avanzar con tableros, no se puede cerrar el sistema. Esto extiende el tiempo total de obra y termina siendo más costoso.


En cambio, cuando las pruebas se adelantan durante la construcción, cualquier falla se detecta y se corrige sin presionar la fecha de arranque. Se evita saturar las últimas semanas y se reduce el riesgo de retrasos. En términos prácticos, es más eficiente y también más económico. Si el commissioning entra tarde, el tiempo que no se invirtió al inicio se paga al final.


Por eso, integrar pruebas progresivas en la construcción no solo acelera el proceso: también evita contingencias y mejora la precisión del arranque.

¿Es conveniente que el mismo equipo que diseña un Data Center sea quien realice el commissioning, o es preferible que el agente comisionador sea independiente?

No es recomendable que el mismo equipo diseñe y comisione el proyecto. Se entiende al commissioning como un proceso que debe acompañar desde el diseño y es fundamental que el agente comisionador sea independiente.


Esto permite aportar una mirada fresca, hacer un crosscheck del trabajo del diseñador y detectar aspectos que pueden mejorarse. Esa separación ayuda a tener un proyecto más completo, más sólido y mejor nutrido desde ambas partes.

En muchos proyectos surge tensión cuando el diseñador percibe al equipo de commissioning como una figura que llega a “corregirlo”. Desde tu experiencia, ¿cómo debería ser la relación entre ambas partes y de qué manera se complementan estos dos roles dentro de un Data Center?

Lo primero es generar conciencia desde el inicio. Antes de entrar de lleno al proyecto, es necesario tener una conversación previa con el diseñador y con el contratista general para explicar claramente cuál es la función del commissioning. Ese paso es fundamental para evitar la percepción de que el comisionador llega a supervisar o regañar a nadie, porque muchas veces así se interpreta cuando no se entiende el propósito del proceso.


Me ha pasado que el diseñador recibe la noticia de que “ya llegó el comisionador” y lo asume como una revisión punitiva. Esa falta de claridad genera fricciones innecesarias. Por eso, el trabajo inicial consiste en alinear expectativas y explicar que el commissioning no entra a reemplazar decisiones ni a invalidar el diseño, sino a complementar el proyecto con otra perspectiva técnica.


Al final, se trata de una gestión adecuada de Stakeholders: no solo con el cliente, sino también con quienes diseñan y construyen. Al explicarles cómo vamos a participar y de qué manera vamos a integrarnos al proceso, se entiende que el objetivo es aportar, detectar oportunidades y fortalecer el proyecto, no confrontarlo. Esa comunicación temprana es la que permite que ambos roles; diseño y commissioning, trabajen como partes complementarias y no como figuras en conflicto.

¿Qué mensajes deberían comunicarse desde el inicio a diseñadores y contratistas para cambiar esa percepción de conflicto y acelerar la comprensión de que el commissioning aporta valor? y ¿qué elementos ayudan a evitar fricciones y a establecer una relación de colaboración real?

Lo que he visto en los proyectos es que el cambio de percepción casi siempre ocurre hasta el final, cuando el equipo se entrega bien, cuando todo funciona, cuando el cliente recibe un sistema estable, confiable y sin pendientes. Ahí es cuando el diseñador y el contratista se dan cuenta de que todo el proceso tenía como objetivo precisamente eso: que el equipo operara al cien por ciento y que no hubiera problemas al momento de entregarlo.


El reto es que ese entendimiento llegue antes. Y para que llegue antes, los mensajes deben ser claros desde el inicio.


Más de una vez he escuchado comentarios como: “¿Para qué quieren commissioning si apenas estamos en diseño?” o incluso respuestas más directas. Pero con el paso del tiempo, cuando ven cómo se va resolviendo el proyecto, la percepción cambia por completo.


Por ejemplo, recuerdo un proyecto industrial donde el Project Manager pidió que se explicaran las actividades de commissioning. Apenas se empezó a hablar del proceso, vino la reacción inmediata: “¿Qué? ¿Para qué? Eso ni lo necesitamos”. Esa resistencia nace justamente del desconocimiento del propósito del commissioning.


De hecho, en un proyecto reciente el comentario final del cliente fue muy claro: “Estos de KINENERGY se ponen la camiseta por el proyecto.” Y eso resume bien el efecto que tiene entrar desde el principio y hacer un buen trabajo de commissioning.


También, he visto que ayuda mucho cuando la empresa, sea contratista o desarrollador, asigna desde el inicio a una persona responsable de coordinar el proceso de commissioning. Cuando eso no existe, el trabajo recae en el residente de obra o en el encargado eléctrico, que normalmente está concentrado en avanzar la construcción, cerrar frentes y cumplir entregas. En ese contexto, pedirle pruebas, documentación o seguimiento genera desgaste natural.


Por eso, desde el principio los mensajes clave deberían dar certeza que:

  • El commissioning está ahí para ayudar a que el sistema funcione bien. 
  • Su propósito es entregar equipos confiables. 
  • Se reducen riesgos, evita reprocesos y facilita la vida de todos.


Cuando esa claridad existe desde las primeras conversaciones, las fricciones disminuyen y la relación entre diseño, construcción y commissioning se vuelve realmente colaborativa.

¿Qué tan importante es que desde el diseño se definan las maniobras eléctricas, los métodos de prueba y los escenarios de falla?

Cuando estos elementos se consideran desde la etapa de diseño, el commissioning se vuelve mucho más eficiente, seguro y predecible. Por ejemplo, en las pruebas de protección, si los equipos ya vienen preparados con plugs para pruebas secundarias, basta con conectar el probador y ejecutar las maniobras sin abrir la protección, sin retirar cables y sin exponer el equipo a daños. Ese solo detalle reduce tiempos, evita retrabajos y elimina riesgos innecesarios.


Lo mismo sucede con los sistemas que manejan fluidos. En la industria se hace pasivado para limpiar tuberías, pero en data centers, si no se piensa en una purga adecuada, las impurezas pueden llegar hasta los serpentines y bloquearlos. Por eso, es clave diseñar una conexión para bombas provisionales desde el principio. Sin esa previsión, se pone en riesgo equipo nuevo y se complica la puesta en marcha.

¿Cómo impacta en la eficiencia del commissioning cuando estos elementos se contemplan desde el inicio y no hasta que la obra está por concluir?

El impacto es enorme. Cuando estas consideraciones están presentes desde el diseño, el equipo de commissioning puede avanzar por etapas como conectar bancos de resistencias sin intervenir barras, utilizar bypass externos en UPS cuando algo falla en un tablero, o ejecutar maniobras sin detener la obra. Todo eso permite probar sistemas de forma ordenada y segura.


En contraste, cuando nada de esto se define a tiempo, las pruebas se vuelven lentas y complicadas. Abrir equipos, adaptar conexiones o improvisar rutas de energía no solo genera retrasos, sino que aumenta el riesgo de fallas y daños. Además, cualquier improvisación durante la puesta en marcha se convierte en tiempo perdido y, por ende, en mayor costo para el proyecto.

¿Cuáles son las pruebas más determinantes durante el commissioning para garantizar que los sistemas funcionen sin fallas reales?

Para sistemas críticos, una de las pruebas más determinantes es laprueba de descarga de baterías del UPS. Esa prueba confirma si el respaldo, que es lo último que sostiene la operación en un evento real, tiene la capacidad, autonomía y respuesta adecuadas. Ahí no hay margen de error: si el UPS no sostiene la carga en ese periodo de transición, todo el sistema se cae.


También, es clave la validación del sistema de emergencia, la cual implica simular fallas reales como cortar la energía de CFE, verificar que los UPS entren en los segundos previstos, que los generadores arranquen correctamente y que el sistema completo mantenga la continuidad. Esa simulación a nivel de CX4, donde se replica una falla real de alimentación, es esencial para comprobar si el diseño y la instalación operan como deben.


Igualmente son importantes las pruebas con cargaen los equipos que alimentan todo el complejo como generadores de emergencia, transformadores, UPS y sus combinaciones, ya que es la única forma de confirmar que pueden entregar la potencia requerida bajo condiciones reales, sin sorpresas.

¿Qué procedimientos son críticos en sistemas eléctricos de alta disponibilidad?

Además de las pruebas técnicas, es determinante que elequipo de operación sepa exactamente qué hacer ante una falla. Un generador puede fallar, un UPS puede fallar, un seccionador puede abrirse inesperadamente. Y en ese momento, la diferencia entre contener la falla o agravarla depende del operador.

Nos ha pasado que, ante una vía caída o una falla en un seccionador, el operador no sabe qué maniobra corresponde, y en lugar de ayudar a restablecer la continuidad, puede aterrizar una línea equivocada y empeorar la situación. En sistemas críticos, eso no se puede permitir.


Por eso, lasecuencia de operación tanto manual como automática, debe quedar perfectamente clara, documentada y practicada durante la puesta en marcha.En sistemas de alta disponibilidad, la operación es tan importante como la ingeniería. Si la secuencia no está clara, cualquier falla técnica puede convertirse en un problema mayor.

¿Qué prácticas son esenciales para asegurar que un Data Center entre en operación con estabilidad, confiabilidad y sin sorpresas desde el primer día?

Para que un data center comience a operar en las mejores condiciones desde el primer día, lo primero es tener absoluta claridad sobre los requerimientos del proyecto y del cliente. Entender desde el inicio qué nivel de disponibilidad se espera, cómo va a crecer la carga, qué tipo de redundancia debe configurarse y cuál será la operación real del sitio permite que todo el diseño responda a esas necesidades y no a suposiciones.


El segundo punto es incorporar el commissioning desde la etapa de diseño y mantenerlo hasta la puesta en marcha y la ocupación. Esa continuidad evita discrepancias entre lo que se concibe en plano y lo que realmente se instala, reduce retrabajos y garantiza que cada sistema funcione como debe cuando el sitio entra en operación.


Y el tercer punto es especificar equipos de calidad, equipos que respondan a la criticidad del proyecto. En un Data Center no hay margen para componentes que trabajen al límite o que no cuenten con el respaldo adecuado. Elegir bien desde el inicio evita fallas tempranas, reduce mantenimientos correctivos y fortalece la estabilidad de la operación.


Combinados, estos tres elementos permiten que el Data Center arranque estable, confiable y sin sorpresas.

¿Cuál ha sido la lección más importante que te ha dejado trabajar en Data Centers?

La mayor lección ha sido ampliar completamente la perspectiva. Antes entendía la importancia del sistema eléctrico y la responsabilidad de energizar un punto, ajustar tensiones y entregar una conexión estable. Pero trabajando en data centers descubrí que eso es solo una parte mínima.


Lo realmente valioso es entender el panorama completo. Trabajar en estos entornos me obligó a ver más allá del tablero o del UPS y a comprender el impacto real de cada decisión en la continuidad del sitio.

En resumen, la lección más grande ha sido desarrollar esa visión general, no solo del sistema eléctrico, sino del proyecto completo y de su criticidad.

En una sola frase, ¿cuál dirías que es el secreto para que un Data Center nunca se apague? 

La clave es construir y operar con calidad en cada etapa, desde el diseño hasta la puesta en marcha y la operación diaria.

Conclusiones

La infraestructura digital se ha vuelto tan indispensable que, para muchos sectores, unos segundos de interrupción pueden redefinir una operación completa. Por eso, más allá de la tecnología, la verdadera diferencia está en cómo se conciben y ejecutan los proyectos.


En un campo donde la complejidad crece al mismo ritmo que la demanda energética, contar con especialistas que entiendan tanto la realidad de obra como la lógica operativa es un factor que protege no solo el activo, sino la continuidad del negocio. Esa combinación de criterio, experiencia y lectura completa del sistema es hoy uno de los valores más escasos en proyectos críticos.


Si tu organización está por iniciar, revisar o fortalecer un proyecto de Data Center y requiere acompañamiento en commissioning o ingeniería especializada, escríbenos a hola@kin.energy. Será un gusto apoyarte y contribuir al éxito de tu proyecto. 

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Alfredo Carpio 

Supervisor Eléctrico

Alfredo cuenta con más de 3 años de experiencia en diseño y supervisión de proyectos de instalaciones eléctricas de baja y media tensión implementados en México. Alfredo es egresado de Ingeniería Eléctrica en la ESIME unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional.

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